Acerca de la Campaña

Mensaje del Arzobispo

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

El día que fue anunciado mi nombramiento por parte del Papa Francisco, como Arzobispo de Chicago, el Cardenal George señaló que las transiciones en los liderazgos siempre tienen la ventaja de aportar una mirada fresca. Les puedo decir que me he quedado con los ojos abiertos y gozosos, al ver de primera mano las cualidades únicas de los hombres y mujeres laicos, de los sacerdotes y religiosos de esta gran Iglesia local. Hay una fuerza y un vigor incomparables en la comunidad católica de Chicago, los cuales han sido reconocidos históricamente por propios y extraños, hasta el punto de que muchas diócesis de nuestro país se han visto bendecidas por la profunda y dedicada fe de personas de aquí.

Todo lo anterior hace que me sienta muy honrado de ser su arzobispo y de asumir la tarea de dirigir un importante esfuerzo iniciado por el Cardenal George, conocido como la campaña de capitalEnseñar Quién es Cristo.

El Cardenal compartió conmigo las necesidades que serán atendidas con la campaña y la razón de haber establecido la ambiciosa meta de $350 millones de dólares. La mayoría de los fondos recaudados serán devueltos a las parroquias para atender sus necesidades particulares. Desarrollar parroquias fuertes es esencial para las generaciones actuales y futuras de católicos; $150 millones atenderán de manera directa las necesidades de nuestras parroquias y recompensarán sus esfuerzos. Garantizar que la educación católica esté siempre disponible para las familias necesitadas también es fundamental. Otros $150 millones de dólares están siendo canalizados al recién creado Fideicomiso de Becas para la Educación Católica que tiene como objetivo garantizar la disponibilidad de becas para nuestros hijos, para nuestros nietos, e incluso ¡para los hijos de estos! Este fondo de dotación realmente ayuda a garantizar la excelencia en la educación católica a perpetuidad. ¡Qué emocionante es ver la formación de fe siendo llevada a un nuevo e innovador nivel; y el apoyo dado a los catequistas, y ver que se abordan las necesidades de reparación y se atienden posibles riesgos de seguridad de nuestras iglesias y propiedades más vulnerables.

Mi petición es muy sencilla: únanse a los miles de católicos de la Arquidiócesis que ya han prometido un donativo a la campaña. Al unirnos para apoyar las necesidades de hoy y de mañana no sólo nos beneficiaremos de asociarnos los unos con los otros, sino también de ser fieles a la rica herencia de nuestros antepasados ​​quienes construyeron nuestras iglesias y escuelas y establecieron programas educativos y sociales que han enriquecido todas nuestras vidas. En los años por venir, nosotros también podemos tener el mismo tipo de impacto en la Iglesia, permaneciendo siempre fieles a nuestro llamado de Enseñar Quién es Cristo.

Sinceramente suyo en Cristo:

Reverendísimo Blase J. Cupich
Arzobispo de Chicago